La palabra “innovación” es evocada constantemente en charlas sobre estrategia, diseño y desarrollo de producto. Pero muchas veces, no somos conscientes de lo que realmente implica innovar y en qué sentido buscamos hacerlo.
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Innovación es una palabra fuerte.
Implica una estrategia audaz, en la cuál un equipo decide ofrece algo nuevo al mercado.
Algo distinto que diferencie un negocio del resto.
Ahora bien, el concepto de innovación no necesariamente está relacionado al de valor.
No porque algo sea nuevo, el resto de personas lo comenzará a utilizar al instante, ¿no?
Innovar implica presentar una nueva forma de hacer las cosas.
Si eso es para bien o para mal, eso ya depende de la apreciación de cada uno.
Eso sí, lo cierto es que las empresas para asegurar su crecimiento y supervivencia, están principalmente motivadas a innovar con valor.
En su búsqueda de la innovación afrontan incertidumbre constante que, en el mejor de los casos, buscan mitigar con datos objetivos y, en el peor de los casos, a través de mera intuición.
El problema que he visto con frecuencia es cuando se olvida el propósito por el cuál se busca innovar en primer lugar.
El mensaje básicamente es “innovar por innovar”, “para mantenerse competitivo”.
Entonces es en esa situación cuándo innovar se convierte en un concepto ambiguo y de difícil aplicación práctica.
En esta publicación, me propongo a profundizar sobre el concepto de innovación y qué lineamientos deberían seguirse para que sea funcional a toda empresa que busca competir y crecer.
Vamos con lo básico primero.
A la primer opción se la conoce como innovación sostenida.
A la segunda, como innovación disruptiva.
Ambas son formas válidas de innovar, que cumplen una función especial bajo un contexto específico.
Por ejemplo, las empresas que han logrado una buena aceptación del mercado en una vertical de negocio específica (supongamos “inversiones”, en un negocio fintech), van a estar incentivas en seguir incrementando su nivel de oferta para atraer a nuevos segmentos de clientes, por lo general, más rentables.
Supón que este negocio fintech al principio solo ofrecía inversión por acciones. Esto atrae a un tipo de inversor particular, en base al nivel de riesgo que está dispuesto a aceptar.
Pero luego, el negocio decide incorporar una opción para invertir en plazos fijos y fondos común de inversión
Y unos meses más tarde, vuelve a la opción de inversión por acciones para agregar bonos y nuevos instrumentos avanzados para los inversores más exigentes.
Eso es innovación sostenida. Consiste en tomar algo que ya existe y hacerlo mejor.
Ya sea para atraer nuevos clientes, como la opción del plazo fijo, o para empujar la rentabilidad y lifetime value de un segmento particular, como el caso de agregar bonos.
La innovación sostenida es éxitosa cuando genera un impacto positivo en dos dimensiones:
📌 Para el cliente: cuando gracias a la innovación, puede completar las tareas de manera más eficiente para alcanzar los resultados que espera conseguir.
📌 Para el negocio: cuando gracias a la innovación, logra afianzar la retención de un cliente, apuntalar el crecimiento y generar nuevas ventas.
En última instancia,
Pero, ¿qué hay de la innovación disruptiva?
Bueno, aquí es donde se encuentra el mayor nivel de incertidumbre.
Supón que, luego de estudiar un mercado específico, te das cuenta que el modelo de negocio seguido por las soluciones disponibles está roto.
Por un lado, ves que las empresas están sub-entregando a sus clientes debido a que no presentan servicios ni productos que atiendan efectivamente las necesidades insatisfechas (o directamente, lo hacen pero mal - con alternativas que crean más problemas que soluciones).
Por el otro, las empresas también están sobre-entregando a sus clientes con servicios, productos y features que nunca pidieron en ningún momento o es más de lo que necesitan (y, por lo general, se les está cobrando por ello).
Esta situación de sub-entrega y sobre-entrega genera una situación extremadamente favorable para el ingreso de un nuevo player que plantee una solución radicalmente distinta.
La innovación disruptiva implica tomar todo lo que está roto y reconvertirlo en algo nuevo.
Se trata de trascender las fronteras y límites auto-impuestos por una industria.
Es un cambio de formas de resolver un problema. Un cambio de categoría de producto.
Pero, no por eso, la necesidad debe cambiar.
De hecho, es lo único que suele mantenerse casi estático.
Ese es el punto importante sobre la innovación disruptiva: atender la misma necesidad, de una forma totalmente distinta que sea superadora a todo lo que hoy en día existe.
Si nos quedamos con el concepto aislado, la innovación no necesariamente debe generar valor, ya que implica presentar una novedad, algo nunca antes visto a un grupo de personas.
Pero en términos de negocios, innovamos en función del valor.
Innovamos porque queremos mejorar el día de nuestros usuarios y clientes.
Innovamos porque deseamos crecer y perseverar en un mercado.
Entonces, innovar tiene que atraer nuevo valor.
¿Y de qué valor se trata?
Bueno, esto va en función de cuál sea nuestro objetivo y estrategia de innovación:
📌 Si buscamos ampliar nuestro segmento de clientes o buscamos generar mayor rentabilidad con nuestros actuales clientes, innovamos incrementalmente.
📌 Si buscamos re-escribir las reglas del mercado y plantear una solución radicalmente distinta y destapar nueva demanda en un mercado saturado, innovamos disruptivamente.
En la primer opción, vamos a medir el éxito de una innovación en función de los resultados del negocio, principalmente ingresos y rentabilidad.
En la segunda opción, vamos a medir el éxito de una innovación en función de la tasa de adopción de la nueva solución en el mercado y la “tracción” inicial que esta genere.
Espero que esta breve exploración al concepto de “innovación” te haya resultado útil.
Y por último, metodologías como Blue Ocean Strategy y Jobs-to-be-done pueden ayudarte a diseñar una mejor estrategia orientada a la innovación. Las recomiendo ampliamente.
Eso fue todo por hoy.
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